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Mostrando entradas de abril, 2024

ionesco

leimos una adaptación de el rinoceronte de ionesco ayer en clase, había ido a improvisar con un texto y mis alumnas eligieron otro, en la obra que leímos dos hombres toman un café en la ciudad, uno se preocupa porque el otro viene muy desprolijo, le ofrece una corbata de repuesto y le presta un peinetín; el desalineado no se acuerda muy bien qué le ocurrió anoche y dice que ya no puede con la vida, se nota que no le gusta su trabajo de empleado, con sus obligaciones de empleado, les conté un poco por encima del típico murmullo de viernes algunas nociones del teatro del absurdo, en esa historia estos dos hombres charlan sobre futilidades e irrumpe en escena un rinoceronte, todos los personajes extras gritan OH!, eso volvió graciosa la clase, distintos alumnos decían OH y nos reíamos, este poema se iba a llamar preocupada por el dinero, porque ayer llegaron veinticinco mil pesos de luz, y figuraban casi setenta de deuda, y encima yo leí setecientos. sentada frente a la computadora justo ...
 agradezco mesas pisos y camas donde desplegarme divago sobre esta superficie mientras que peso y despego a la vez quisiera una habitacion en el medio del campo quiero ir con paso y mirada hacia la avena salvaje los gatos rondarían en la espesura sería muy amiga de los lobos y de la gran osa madre. daríamos de comer a los pájaros las migas de un pan partido, las aves algunas solas o en bandadas dibujarian diseños en el suelo visto desde el cielo son pequeñeces cerca gigante y real

mantra

 escribo con sed como cuando persisto más allá de lo alerta camino detrás de un hombre que avanza mientras me detengo en los letreros luminosos e imagino que los veo a través del vidrio de un auto en una noche de lujo  mientras camino con sed a paso acelerado contra el aire húmedo y reptil que viene del bosque, y de las aguas del bosque, aguas de las que no beberé, en torno a mí la realidad silenciada por el ritmo nocturno de  las calles excéntricas            atajo oscuro, aguanto la sed y aguanto la respiración atravesando un campo de basura o un mar salado y revuelto en mi interior, percibo el sabor adentro y con la lengua quieta  dialogo con toda la sangre mas allá del dolor